Es una de las dudas más frecuentes al buscar atención en salud mental, y tiene sentido: las tres disciplinas trabajan sobre lo mismo, pero desde lugares distintos.
El psicólogo clínico trabaja con herramientas terapéuticas y de conversación. Su campo es la manera en que piensas, sientes y actúas, y el objetivo es que desarrolles recursos para manejar lo que te está afectando. No formula medicamentos.
El psiquiatra es un médico especializado en salud mental. Puede diagnosticar, hacer seguimiento clínico y formular tratamiento farmacológico cuando el caso lo requiere. No todos los procesos necesitan medicación, y cuando se usa, funciona mejor acompañada de terapia.
El neuropsicólogo evalúa las funciones mentales superiores: memoria, atención, lenguaje y funciones ejecutivas. Su trabajo es determinar cómo está funcionando el cerebro en términos cognitivos y diseñar planes de rehabilitación. Es la especialidad indicada ante sospecha de deterioro cognitivo, después de una lesión cerebral o frente a dificultades de aprendizaje en la infancia.
En la práctica, muchos casos requieren más de una mirada. Por eso en Restaurar IPS las áreas se coordinan entre sí en lugar de funcionar como consultorios independientes.